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La noticia ya no importa porque el medio ya no es el mensaje

Ya no se buscan noticias, se chocan con ellas entre los videos graciosos, anécdotas de amigos y consultas del trabajo o de compañeros de estudio. Los feeds de las redes en este maremágnum de contenido provoca una pérdida de contexto y jerarquía del contenido periodístico en la experiencia del usuario. El diario, el programa de radio y la televisión desaparecen como una unidad que presenta una visión ordenada y representativa de la actualidad. Solo queda retazos de historias y opiniones perdidas en un mosaico inabarcable de información de todo tipo y procedencia. La forma en que se usan los dispositivos tecnológicos es la clave para entender el actual consumo de noticias, y una de esas claves es la característica multiuso del teléfono celular por ser portátil y estar casi permanentemente conectado. La computadora, por su parte, se la asocia más a trabajo o estudio. La televisión pasó a cumplir el rol que antes tenía la radio: acompañamiento de fondo mientras se realizan tareas cotidiana...

Ser o no ser participativo

Existe en las empresas, organizaciones e instituciones una creciente retórica de la participación. Parece que es obligatorio "participar" o "abrir espacios de participación". Desde la aparición y desarrollo de internet el concepto de "cultura participativa"  se fue expandiendo hasta alcanzar todo tipo de actividad. La "cultura participativa" tiene dos aristas: Una centrada propiamente en el usuario -como podrían ser las actividades culturales compartidas por redes sociales- y la más tradicional que es un proceso interactivo centrado en lo tecnológico.  Por eso la diferenciación entre la interactividad  que es una característica de las tecnologías, mientras que la participación  corresponde a las culturas. Un debate álgido es comprender cómo los jóvenes están adquiriendo competencias transmedia  fuera de la escuela e incorporar estos procesos dentro de las instituciones educativas, como por ejemplo solucionar problemas en los video juegos, que, e...

Capitalismo y gobernabilidad

La historia del capitalismo y sus sucesivas crisis de gobernabilidad generadas por la disrupción técnica y económica genera nuevas formas de gobernabilidad. Quizás por eso las sociedades occidentales creen estar atravesando dos procesos simultáneos: una aceleración tecnológica y económica; y una crisis de los valores e instituciones políticas de la democracia liberal. Resulta casi irresistible vincular ambos procesos, lo que no lleva a afirmar que este sistema político, que Occidente consagró en la posguerra e intentó globalizar con relativo éxito, quedó obsoleto ante los cambios tecnológicos y económicos que ya no puede contener. En medio de la paz que se extendió entre las dos guerras mundiales ya se percibía que el entorno tecnológico e informacional estaba evolucionando a una velocidad mayor que la especie humana y su capacidad para adaptarse. La aparente crisis de gobernabilidad que marca nuestro presente es otro capítulo de este debate que aparenta no tener salida. S...

¿Desaparece la alianza de Occidente?

A punto de enfrentar una nueva era, Europa, se encuentra en un estado de shock emocional frente a la posibilidad de perder a sus aliados tradicionales. Mientras observa hasta dónde llegará el acercamiento de Estados Unidos y Trump a Rusia que provocará lo que Unión Soviética nunca logró: desacoplar a Estados Unidos de Europa y romper la alianza de Occidente que mantuvo a raya a los tanques soviéticos. Europa está conmocionada porque Estados Unidos le ha dado la espalda y se abrazó a un autócrata brutal como Vladimir Putin. Estados Unidos, una nación cuya idea central es la libertad y cuya vocación principal ha sido la defensa de la democracia frente a la tiranía.  Europa atrapada por una sensación de desamparo, alarmada por la colosal tarea de rearme que tiene ante sí, asombrada por el vuelco de la ideología estadounidense, se encuentra a la deriva y sin líderes entrando de lleno en una nueva época. Para el viaje de Europa desde las ruinas de 1945 hasta llegar a hoy a ser un ...

El nuevo modelo de conocimiento-nada

Nunca ha sido tan fácil pretender saber tanto sin saber realmente nada. Seleccionamos fragmentos relevantes y de actualidad de las redes sociales o alertas de noticias enviadas por correo electrónico, y luego los repetimos. En lugar de ver un programa de TV, o un evento deportivo, una entrega de premios o un debate entre políticos, simplemente te desplazas por los tuits en vivo de otra persona, o simplemente se pueden leer los resúmenes al día siguiente y listo. Nuestro canon cultural está siendo determinado por lo que obtiene la mayor cantidad de clics. Para poder sobrevivir a un  elevator pitch , a una reunión de negocios, a una visita a familiar, a un cóctel, existe una presión constante de saber lo suficiente, en todo momento, para que no se revele que somos culturalmente analfabetos. Debemos poder publicar, tuitear, chatear, comentar, enviar mensajes de texto como si hubiéramos visto, leído, visto y escuchado. No es necesario haber consumido este contenido de primera mano...

3 razones por las que el Golfo de México no puede ser rebautizado

El Golfo de México es mucho más que un cuerpo de agua. Representa una conexión histórica, económica y cultural entre México, Estados Unidos y Cuba, por lo que la orden federal del presidente Donald Trump de cambiar su nombre a “Golfo de América” generó una ola de reacciones en redes sociales, medios de comunicación y la opinión pública. Ahora bien: ¿Cuáles son las tres razones por las que no puede ser rebautizado? 1. Pertenece a tres países No pertenece sólo a Estados Unidos. es un mar semicerrado con una extensión de 1.6 millones de kilómetros cuadrados y sus costas abarcan tres países: México, Estados Unidos y Cuba. Cualquier intento de cambio de nombre requeriría la aprobación de los tres gobiernos, algo altamente improbable.  Si consideramos que las relaciones diplomáticas entre estas naciones históricamente han sido complejas, ace casi imposible un consenso en un tema como este. Cambiar su nombre no solo sería un reto político, sino también un desafío diplomático con cons...

La era del No-saber

La sociedad del conocimiento ha efectuado una radical transformación de la idea de saber. Generó una sociedad que es cada vez más consciente de su no-saber y que progresa, más que aumentando sus conocimientos, aprendiendo a gestionar el desconocimiento en sus diver­sas manifestaciones: inseguridad, verosimilitud, riesgo e incertidumbre. Este no-saber no es un problema de falta de información, sino que, con el avance del conocimiento y precisamente en virtud de ese crecimiento, aumenta de manera más que proporcional el no-saber. Si en otras épocas los métodos dominantes para combatir la ignorancia consistían en eliminarla, los planteamientos actuales asumen que hay una dimensión irre­ductible en la ignorancia, por lo que debemos entenderla, tolerarla e incluso servirnos de ella y considerarla un recurso. El modelo de saber que hasta ahora hemos manejado era ingenuamente acumulativo; se suponía que el nuevo saber se añade al anterior sin proble­ma, haciendo así que retroceda progresivame...