Asumimos que la felicidad se trata de nuestras circunstancias, de ganar más dinero o tener más éxito en el trabajo, pero la felicidad se trata de nuestro comportamiento y mentalidad y no tanto de nuestras circunstancias. Otro error es pensar que ser feliz se trata de serlo siempre; que una vida verdaderamente feliz no implica emociones negativas, y las emociones negativas son una parte importante de una vida plena, solo hay que regularlas y tenerlas en los momentos y lugares adecuados, pero una vida feliz no se trata de ser feliz todo el tiempo. En Estados Unidos esto se suele llamar positividad tóxica. El dinero, la fama, el poder no proporcionan felicidad, sino que son los vínculos y la conexión con los demás, pero tenemos una cultura de exigencia y de esfuerzo para perseguir cosas, pero no para crear conexiones sociales. En realidad, la cultura no ayuda, porque nuestra mente hace que nos equivoquemos. Por un lado, tendemos a acostumbrarnos a las cosas. Esto es lo que los psicól...
Las sociedades de América Latina y el Caribe se encuentran entre las que menos confían en sus gobiernos del mundo; sin embargo, la falta de confianza es el problema más urgente y el menos discutido. Los efectos de la desconfianza son quizás el factor más crítico en su pobre desempeño económico y social. Cuando hablan de desconfianza, se refieren a que las personas creen que los demás actuarán de forma oportunista. Harán promesas que no podrán cumplir, incumplirán promesas que sí podrán cumplir y violarán las normas para aprovecharse de quienes las cumplen. En resumen, la confianza es la fe en los demás: en su honestidad, fiabilidad y buena voluntad. Las personas evitan pagar impuestos porque creen que no se utilizarán para nada que consideren valioso. Por lo tanto, la recaudación fiscal es menor, con menos dinero para gastar en servicios públicos, lo que genera una espiral de desconfianza al ver satisfechas las bajas expectativas de la gente sobre la eficacia del gobierno y su cumplimi...