Hace 250 años Adam Smith no solo escribió La riqueza de las naciones (1776) , el texto fundacional de la economía política moderna, sino también elaboró una teoría ética completa en La teoría de los sentimientos morales (1759) . Juntas, estas obras forman un sistema intelectual coherente: una antropología moral, una teoría del orden social y una explicación del crecimiento económico que, lejos de ser un manual de laissez-faire , es una reflexión profunda sobre cómo prosperan las sociedades y cómo deben comportarse los individuos dentro de ellas. Comprender a Smith exige leerlo como filósofo moral, historiador, economista y teórico político a la vez. Su proyecto fue explicar cómo se genera la prosperidad y cómo se sostiene la convivencia en sociedades complejas. EL TRABAJO COMO FUENTE DE VALOR Smith afirma que la riqueza de un país no depende del oro o la plata, sino de su capacidad productiva. El trabajo es el origen del valor y la productividad es su multiplicador. Por eso la divisió...
En un escenario en el cual declina la racionalidad y gana poder la emotividad, en los últimos 40 años, la humanidad parece estar abandonando progresivamente la idea de la existencia de una verdad fáctica, La creciente irrelevancia de la verdad fáctica en el discurso público es parte de una tendencia creciente que comenzó hace décadas y en donde el interés público ha experimentado un cambio acelerado de lo colectivo a lo individual, y de la racionalidad a la emoción. El lenguaje empleado en el discurso público durante los últimos 40 años marca que la verdad de los hechos y la racionalidad están perdiendo trascendencia frente a la intuición y la emoción. La tendencia va en paralelo con el reemplazo de lo colectivo por lo individual. LA VERDAD DE LOS HECHOS PASÓ DE MODA La denominada posverdad, un concepto ampliamente utilizado en los estudios relativos a las ciencias sociales y la filosofía, sugiere que en la sociedad actual los hechos objetivos y reales tienen menos credibilidad o ...