Los economistas tienen mala fama cuando el público piensa que la economía se basa en la codicia y en maximizar el beneficio, sin embargo, el economista Paul Heyne dijo que la moralidad tiene más que ver con las intenciones que con los resultados. Pensémoslo así: la persona que intentó atropellarte con su coche es moralmente más culpable que la persona que realmente te atropelló mientras intentaba llegar a la iglesia. Los economistas están entrenados para pensar en incentivos y consecuencias no deseadas. Heyne, por ejemplo, rechaza la afirmación "El hambre es una injusticia" . En términos generales, "nadie pretende el hambre de los demás" por tanto no hay injusticia. Un individuo que pasa hambre es el resultado de un complicado lío de decisiones que las personas han tomado, algunas tomadas por el individuo y otras externas a la persona hambrienta. Ese resultado no es inmoral. Paul Heyne fue un pionero en ayudar a la gente a entender a Adam Smith, quien con demasiad...
Dentro de diversos entornos académicos entienden el potencial de la Inteligencia Artificial (IA) pero se debate sobre los peligros económicos y financieros que se avecinan estimulados por la incesante exageración en torno a esta tecnología, y la forma en que alimenta un auge de la inversión y un furioso repunte de las acciones tecnológicas. En el MIT afirman que, por muy prometedora que sea la IA, hay pocas probabilidades de que esté a la altura. Calcula que solo un mero 5% de los empleos sería asumido, o al menos en gran parte asistido, por la IA en la próxima década. Si bien es una buena noticia para los trabajadores, es cierto que son muy malas para las empresas que invierten miles de millones en esta tecnología esperando que impulse un aumento de la productividad. TRES ESCENARIOS Los optimistas argumentan que la IA permitirá a las empresas automatizar gran parte de las tareas laborales y desencadenará una nueva era de avances médicos y científicos a medida que la tec...