Dentro de diversos entornos académicos entienden el potencial de la Inteligencia Artificial (IA) pero se debate sobre los peligros económicos y financieros que se avecinan estimulados por la incesante exageración en torno a esta tecnología, y la forma en que alimenta un auge de la inversión y un furioso repunte de las acciones tecnológicas. En el MIT afirman que, por muy prometedora que sea la IA, hay pocas probabilidades de que esté a la altura. Calcula que solo un mero 5% de los empleos sería asumido, o al menos en gran parte asistido, por la IA en la próxima década. Si bien es una buena noticia para los trabajadores, es cierto que son muy malas para las empresas que invierten miles de millones en esta tecnología esperando que impulse un aumento de la productividad. TRES ESCENARIOS Los optimistas argumentan que la IA permitirá a las empresas automatizar gran parte de las tareas laborales y desencadenará una nueva era de avances médicos y científicos a medida que la tec...