Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas con la etiqueta Hannah Arendt

La actualidad es opinable porque todo es opinable

Como todo es opinable es indiferente si dicen la verdad o mienten. No hay distinción entre verdad y mentira. El resultado no es solo la banalización de la realidad sino el regreso de la propaganda frente a la información de los hechos. Debemos a la televisión la emisión de los hechos en tiempo real, y a Internet y las redes sociales la máxima eficacia o la sobredimensión de esa difusión en directo. Esto acarrea un doble efecto social, por una parte, la mayor transparencia en detalles que antes permanecían opacos, como por ejemplo el video de la muerte por asfixia de un hombre negro por parte de un policía blanco en Estados Unidos, pero por otra la multiplicación de la propaganda y la intoxicación interesada de los hechos de la realidad, como por ejemplo la proliferación de la demagogia y el oportunismo político de líderes y formaciones populistas. El viejo debate sobre la influencia de la televisión política en la opinión pública se ha reforzado con la multiplicación que ofrecen las re...