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El nuevo modelo de conocimiento-nada

Nunca ha sido tan fácil pretender saber tanto sin saber realmente nada. Seleccionamos fragmentos relevantes y de actualidad de las redes sociales o alertas de noticias enviadas por correo electrónico, y luego los repetimos. En lugar de ver un programa de TV, o un evento deportivo, una entrega de premios o un debate entre políticos, simplemente te desplazas por los tuits en vivo de otra persona, o simplemente se pueden leer los resúmenes al día siguiente y listo. Nuestro canon cultural está siendo determinado por lo que obtiene la mayor cantidad de clics. Para poder sobrevivir a un  elevator pitch , a una reunión de negocios, a una visita a familiar, a un cóctel, existe una presión constante de saber lo suficiente, en todo momento, para que no se revele que somos culturalmente analfabetos. Debemos poder publicar, tuitear, chatear, comentar, enviar mensajes de texto como si hubiéramos visto, leído, visto y escuchado. No es necesario haber consumido este contenido de primera mano...

3 razones por las que el Golfo de México no puede ser rebautizado

El Golfo de México es mucho más que un cuerpo de agua. Representa una conexión histórica, económica y cultural entre México, Estados Unidos y Cuba, por lo que la orden federal del presidente Donald Trump de cambiar su nombre a “Golfo de América” generó una ola de reacciones en redes sociales, medios de comunicación y la opinión pública. Ahora bien: ¿Cuáles son las tres razones por las que no puede ser rebautizado? 1. Pertenece a tres países No pertenece sólo a Estados Unidos. es un mar semicerrado con una extensión de 1.6 millones de kilómetros cuadrados y sus costas abarcan tres países: México, Estados Unidos y Cuba. Cualquier intento de cambio de nombre requeriría la aprobación de los tres gobiernos, algo altamente improbable.  Si consideramos que las relaciones diplomáticas entre estas naciones históricamente han sido complejas, ace casi imposible un consenso en un tema como este. Cambiar su nombre no solo sería un reto político, sino también un desafío diplomático con cons...

La era del No-saber

La sociedad del conocimiento ha efectuado una radical transformación de la idea de saber. Generó una sociedad que es cada vez más consciente de su no-saber y que progresa, más que aumentando sus conocimientos, aprendiendo a gestionar el desconocimiento en sus diver­sas manifestaciones: inseguridad, verosimilitud, riesgo e incertidumbre. Este no-saber no es un problema de falta de información, sino que, con el avance del conocimiento y precisamente en virtud de ese crecimiento, aumenta de manera más que proporcional el no-saber. Si en otras épocas los métodos dominantes para combatir la ignorancia consistían en eliminarla, los planteamientos actuales asumen que hay una dimensión irre­ductible en la ignorancia, por lo que debemos entenderla, tolerarla e incluso servirnos de ella y considerarla un recurso. El modelo de saber que hasta ahora hemos manejado era ingenuamente acumulativo; se suponía que el nuevo saber se añade al anterior sin proble­ma, haciendo así que retroceda progresivame...

¿La filosofía está herida de muerte?

La mayoría de los filósofos se limitan a comentar ideas de otros, o a hacer especulaciones estériles: no abordan problemas nuevos, no se enteran de lo que pasa en las ciencias y las técnicas, ni se ocupan de los principales problemas que afronta la humanidad. Por ejemplo, los ontólogos imaginan mundos posibles, pero ignoran el único real; los gnoseólogos siguen creyendo que las teorías científicas son paquetes de datos empíricos; los filósofos morales discuten a fondo el problema del aborto, pero descuidan los problemas mucho más graves del hambre, la opresión y el fanatismo. Y los filósofos de la técnica suelen, ya elogiarla, ya denigrarla, sin ver que hay técnicas malas y otras buenas, y que incluso las buenas pueden tener resultados perversos, tales como el desempleo.  La crisis actual de la filosofía: profesionalización excesiva; confusión entre filosofar e historiar; confusión de oscuridad con profundidad, al estilo de Husserl y Heidegger; obsesión por el lenguaje, al estilo d...

Una democracia compleja

Si bien la democracia es el denominador común de todas las cuestiones políticamente relevantes, teóricas y prácticas no podemos dejar de analizar que el concepto de democracia que conocemos fue creado para una sociedad menos compleja que la actual. Muchas de las transformaciones que las sociedades han vivido se convirtieron a su vez en obstáculos imprevistos para el cumplimiento de las promesas democráticas.  El primero de esos obstáculos ocurrió al pasar de una economía familiar a una economía de mercado, y de una economía de mercado a una economía regulada que sugirió un incremento de la complejidad política y, en consecuencia, requirió mayor capacidad técnica para resolverlos. La inflación, el desempleo, la redistribución de la riqueza se hicieron asuntos cada vez más complejos que necesariamente deben ser resueltos por técnicos. El ciudadano medio de hoy, aunque esté más instruido, carece generalmente de las herramientas cognitivas y epistémicas para participar en la gran mayor...

El peligro de la Infodemia

Estamos expuestos a tal cantidad de contenido que ya no podemos procesarlo. Hoy tener más información, lejos de ayudarnos a tomar mejores decisiones, nos provoca parálisis, desconcierto y angustia. Es una ironía, pero es así. En un mundo con tecnología y canales para comunicarnos como nunca antes lo habíamos podido hacer, pasa justo lo contrario: La comunicación está en crisis ante el uso del storytelling para contar mentiras, debido a unas audiencias más informadas, críticas y activas que nunca. Pero también gracias un exceso de información sobre todos los temas que provocan que nadie entienda nada, que nadie sepa qué de lo que se dice es verdad o qué no lo es.  Una persona consume cada día más de 36 gigabytes de contenido, lo que equivale a más de 18 mil libros. El efecto de este exceso de contenido es el desinterés, el aburrimiento y el hartazgo de las audiencias. Este fenómeno se agravó durante los años 2020 y 2021 debido a la pandemia de Covid-19. Ese aislamiento nos obligó a ...

La era de la perplejidad

La vida, sin duda, nos sitúa ante situaciones políticas inverosímiles y rocambolescas. Para algunos puede ser la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca de los Estados Unidos o la de Javier Milei a la Casa Rosada de Argentina. Para otros la permanencia de Nicolás Maduro en Venezuela o la salida de Gran Bretaña, mediante referéndum, de la Unión Europea. Perplejidad, sin duda, es la palabra dominante. Tras una fase de indignación llega la fase perplejidad por los hechos presentes y perplejidad por los hechos que vendrán en el futuro. La incertidumbre fundamenta todo análisis de nuestra época. No hay cálculos fiables ni previsiones probables. EL PUEBLO Por un lado tenemos al pueblo que no sabe lo que quiere, que cuestiona cada vez más a la autoridad y, al mismo tiempo, va perdiendo su identidad al vivir en una sociedad muchísimo más heterogénea que la de cualquier otra época. El concepto “pueblo” dista mucho de encontrar una respuesta única y, sin embargo, no dejan de aparecer diversos p...