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¿Nos equivocamos al pensar en la felicidad?

Asumimos que la felicidad se trata de nuestras circunstancias, de ganar más dinero o tener más éxito en el trabajo, pero la felicidad se trata de nuestro comportamiento y mentalidad y no tanto de nuestras circunstancias. 

Otro error es pensar que ser feliz se trata de serlo siempre; que una vida verdaderamente feliz no implica emociones negativas, y las emociones negativas son una parte importante de una vida plena, solo hay que regularlas y tenerlas en los momentos y lugares adecuados, pero una vida feliz no se trata de ser feliz todo el tiempo. En Estados Unidos esto se suele llamar positividad tóxica.

El dinero, la fama, el poder no proporcionan felicidad, sino que son los vínculos y la conexión con los demás, pero tenemos una cultura de exigencia y de esfuerzo para perseguir cosas, pero no para crear conexiones sociales. En realidad, la cultura no ayuda, porque nuestra mente hace que nos equivoquemos. Por un lado, tendemos a acostumbrarnos a las cosas. Esto es lo que los psicólogos llaman adaptación hedónica. Esto significa que cuando conseguimos mejores circunstancias, más dinero o un ascenso, nos acostumbramos rápidamente y luego tenemos que lograr más. Ansiamos constantemente cosas nuevas. Otra característica de nuestra mente que dificulta la felicidad es que nos comparamos constantemente. No solemos pensar en términos absolutos, tendemos a pensar en términos relativos, en relación con algún punto de comparación o de referencia. Y eso significa que, objetivamente, podrías tener mucho dinero, mucho éxito, buena apariencia y buenas vacaciones, o lo que sea, pero como probablemente haya alguien que tenga más que tú, terminas sintiéndote mal por ello. Así que este es el fenómeno de los puntos de referencia y la comparación social: comparamos constantemente de modos que hacen que nuestras vidas no parecen estar a la altura.


LAS REDES SOCIALES COMPLICAN TODO

Las redes sociales lo empeoran todo, pero en los años 90 las mujeres que miraban fotos en revistas y, en comparación pensaban en sí mismas, que su nivel de belleza y su nivel de riqueza eran menores también existía el problema. La diferencia era que se podía guardar la revista y no seguía sonando en tu bolsillo. Las redes sociales exponen estos puntos de referencia de forma extrema todo el tiempo, y es muy difícil escapar de ellos. Con las redes sociales le damos a nuestro cerebro muchas comparaciones que nos hacen sentir mal. Más allá de usar menos las redes sociales, quizás observar conscientemente cómo te sientes después. Esas son algunas estrategias para usar las redes sociales de forma más saludable.

Las redes sociales nos afectan de muchas maneras, y la tecnología en general nos hace menos sociables en la vida real. Sabemos que la conexión social es una de las cosas más importantes que podemos hacer para aumentar nuestra felicidad, pero irónicamente, estos dispositivos, diseñados para conectarnos, suelen hacer que ignoremos a las personas que nos rodean en la vida real, para que podamos estar navegando en nuestros teléfonos. La tecnología está fragmentando nuestra atención, especialmente en los jóvenes, y, en realidad, la forma en que disfrutamos de las cosas de la vida es notándolas y prestándoles atención. Cuando tenemos una atención fragmentada, ya no podemos notar las cosas, y, por lo tanto, nos perdemos.

También la tecnología nos afecta negativamente a través del sueño. ¿Cuántas veces te has despertado en mitad de la noche y, con solo echar un vistazo rápido a tu teléfono, la luz azul te ha entrado en los ojos y has visto información que te provoca ansiedad? Esos pequeños detalles que afectan al sueño son muy importantes, porque sabemos que dormir es fundamental, no solo para nuestra salud física, sino también para nuestra salud mental. Y, por lo tanto, los teléfonos también acaban perjudicándola. Creo que el uso de la tecnología, y en concreto de las redes sociales, afecta negativamente a nuestra felicidad. Y eso es lamentable porque tanto las redes sociales como nuestros teléfonos son herramientas. Podemos optar por usarlas de forma que promuevan la felicidad, pero también podemos optar por usarlas de forma que no lo hagan.


¿COMO SER FELIZ?

Básicamente se necesita comprometerse a cambiar comportamientos y mentalidades e incorporar nuevos hábitos. Hay que conectar más socialmente en la vida real, y priorizarlo. A veces es necesario anotar en el calendario algunos momentos libres para conectar con otras personas, llamar a los amigos, etc. Ser amables con los demás nos hace más felices. 

Muchos líderes en el mundo están construyendo su base de apoyo sobre la base del miedo, el resentimiento y el odio. Las emociones negativas, ahora, son parte de la esfera política, y esas emociones se amplifican con mayor eficacia cuando tienen redes sociales y medios de comunicación que las propagan. Los algoritmos detectaron que la indignación moral hace que el mensaje se transmita aún más y peor. 

Sin embargo, incluso en estos tiempos difíciles, hay motivos para ser más optimistas. Aunque hablamos constantemente de polarización, no es tan grave como creemos. En Estados Unidos las estadísticas indican que más del 80 % de la gente quiere elecciones libres y justas. Más del 80 % cree que el clima está cambiando, que es un cambio climático provocado por el hombre. La mayoría de la gente quiere que todos sean felices y vivan con justicia. De hecho, coincidimos en mucho más de lo que esperamos. 

A menudo, quienes más se expresan en redes sociales son los que impulsan la división, pero cuando se permite que la gente coincida, lo hace más de lo que se cree. Otro dato indica que la disposición de todos a dialogar con sus pares es mucho más de lo esperado. Cuando las emociones negativas se utilizan en nuestra contra, hay muchas razones para la esperanza.

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