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Estar atentos a los datos

Hay diez instintos que nublan la capacidad de las personas para detectar los avances que ha logrado la humanidad, y cómo controlarlos.

La clave para no caer en ellos es saber buscar datos, entenderlos y saber manejarlos. Eso quiere decir saber analizar y combinar los números para traducirlo en un argumento coherente y equilibrado que nos muestra una realidad muy diferente a lo que pensamos. Estar atentos a los datos.


LOS 10 INSTINTOS QUE NUBLAN NUESTRO JUICIO

INSTINTO DE SEPARACIÓN: Tendemos a pensar que las personas se encuentran en dos grandes categorías polarizadas (ricos-pobres, países desarrollados-países no desarrollados, etc.). En realidad, los datos indican que la mayoría de las personas se encuentra en un punto medio en el que tienen características comunes y presenta un buen argumento para explicar por qué la clasificación “países desarrollados” y “no desarrollados”, ya no es útil. Hay que ser precavido cuando se hacen comparaciones de dos extremos -es cierto que esas comparaciones pueden mostrar la desigualdad que hay entre dos grupos- pero, en general, la mayoría de las personas se encuentra en un punto medio.

INSTINTO DE NEGATIVIDAD: Somos bombardeados con información negativa a cada minuto y difícilmente nos enteramos cuando sucede algo bueno. El instinto de negatividad no se controla solo con añadir más reportajes positivos a los noticieros. Debemos hacer la distinción entre un nivel (negativo) y una dirección (mejorando). Al hacer este contraste podemos poner un alto al instinto negativo de “todo malo, todo negativo” y al mismo tiempo podemos detectar qué avances estamos logrando. También recomienda que seamos cuidadosos con la romantización del pasado. Los humanos tendemos a pensar que en el pasado todo era mejor (las personas eran más honradas, eran menos violentas, más respetuosas, etc.), cuando en realidad los datos nos muestran que en muchos casos el pasado no fue tan "color de rosa" como pensamos.

INSTINTO DE LA LINEA RECTA: Al ver una gráfica de línea recta, asumimos que continuará siendo recta, pero raramente esto es así. Las tendencias suelen tener muchas formas: algunas son curvas con forma de S, otras son como un tobogán y otras como un montículo. Un buen ejemplo es la tendencia del COVID-19. Al principio parecía que iba seguir creciendo sin parar, pero las tendencias van tomando toda clase de formas. Hay una excelente analogía para cuidarnos del instinto de la línea recta: ningún niño mantiene la misma tasa de crecimiento alcanzada durante sus primeros seis meses de vida y que ningún padre/madre espera que su hijo siga creciendo sin parar. De la misma manera nosotros no debemos esperar que las tendencias sigan creciendo o disminuyendo en línea recta.

INSTINTO DEL MIEDO: Nuestra mente está diseñada para detectar peligros, especialmente cuando se trata de violencia, cautiverio e intoxicación. En el pasado esto nos ayudó para sobrevivir. Pero ahora que hemos logrado construir un mundo mucho más seguro y menos violento nuestra sobreestimación de esos riesgos limita nuestra capacidad para vivir con libertad y racionalmente. Las personas ven el mundo como más peligroso porque enfocan su atención a lo que es más temeroso o lo que ha sido seleccionado por los medios, porque generan miedo. Para evaluar el riesgo de una manera más racional está la fórmula: riesgo = peligro x exposición. Con esa simple ecuación las personas pueden evaluar un poco más racionalmente qué tan peligrosa es la actividad o fenómeno y qué tan expuestas están a ello.

INSTINTO DEL TAMAÑO: Los números muy grandes o muy pequeños suelen deslumbrar a las personas y pueden limitar nuestra capacidad para interpretar ese número dentro de su contexto. Por lo tanto, no hay que hacer conclusiones a partir de un solo número grande, sino que siempre se compare ese número con otros datos. También argumenta que, en vez de números grandes, solicitemos promedios, ya que los promedios son más significativos, especialmente cuando se comparan entre diferentes grupos.

INSTINTO DE GENERALIZACIÓN: No podemos, ni debemos eliminar las generalizaciones. Lo que debemos hacer es estar atentos cuando se usan incorrectamente. Hay que observar las diferencias dentro de los grupos, observar las similitudes, buscar las diferencia entre grupos, y ser cuidadosos cuando usamos el término “mayoría”, porque puede significar el 51% o el 99%, y son números muy diferentes. Él también aconseja que seamos cautelosos con los ejemplos demasiado vívidos o muy impactantes, porque son ejemplos fáciles de recordar, pero usualmente son excepciones a la regla.

INSTINTO DEL DESTINO: Hay una tendencia a creer que las culturas, países y religiones son estáticas y que están destinadas a comportarse de una determinada manera. Sin embargo, los constructos sociales van sufriendo cambios a medida que pasa el tiempo. Por lo general son cambios pequeños que no se notan instantáneamente, pero a largo plazo traen grandes transformaciones. Para controlar el instinto del destino hay que llevar un control de los cambios graduales. Debemos actualizar nuestro conocimiento, y hablar con adultos mayores para conocer cómo los valores han cambiado con los años.

INSTINTO DE UNA SOLA PERSPECTIVA: Tener una sola perspectiva limita nuestra imaginación y creatividad. Por lo tanto, es mejor analizar los problemas desde diferentes ángulos para entender mejor qué soluciones podemos encontrar. Para controlar el instinto desde una sola perspectiva hay que usar datos y ejemplos que contradicen las ideas con las que estamos de acuerdo, que seamos conscientes de los límites de los expertos, y que no sea la única herramienta, sino que de la misma manera usemos otro tipo de datos que son también valiosos. Por último, recomienda que seamos conscientes de las ideas y soluciones demasiado simples, y mantengamos la mente abierta a la posibilidad de combinar ideas (con sustento) y resolver problemas caso a caso.

INSTINTO DE CULPA: Cuidado con las explicaciones que culpan a una persona o grupo de personas. Usualmente ese tipo de explicaciones es poco útil para resolver los problemas. En vez de ello, procuremos buscar las causas y no los villanos. Así mismo, para resolver los problemas no busquemos héroes, sino sistemas o instituciones.

INSTINTO DE URGENCIA: En muy pocas ocasiones debemos tomar una decisión con urgencia, por lo tanto, es recomendable tomar pequeños pasos cuando sentimos que tenemos que tomar una decisión rápida. Todo lo que es urgente e importante debe ser medido, y que diferenciemos los datos que son relevantes pero imprecisos o precisos pero irrelevantes, ya que solo los datos relevantes y precisos son útiles. Hay que ser un poco escéptico frente a los que se atreven, aun con buenas intenciones, a hacer predicciones muy drásticas sobre el futuro. Hay que mantener una amplia gama de escenarios y no quedarse solo con el mejor o el peor.  Hay que ser cauteloso con las acciones drásticas y analizar cuáles serían los efectos secundarios de tales medidas. Las intervenciones que requieren pasos pequeños y evaluaciones de su impacto suelen ser menos dramáticas y mucho más efectivas.

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